viernes, 28 de febrero de 2014

Mike Leigh: la vida como es


En mi séptima colaboración para la revista Siglo Nuevo escribo sobre el cineasta británico Mike Leigh. Dejo a continuación el enlace al artículo:
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/962884.mike-leigh-la-vida-como-es.html

domingo, 16 de febrero de 2014

Nadie hablará de la más reciente de Egoyan



La concepción, el desarrollo, la filmación, la distribución y finalmente la recepción de una película suele ser de un azar tan caprichoso como el presentado en la filmografía de los hermanos Coen. ¿Por qué por ejemplo una cinta cuyos únicos méritos parecen ser el vestuario y la ambientación recibe tanta atención mediática? ¿Por qué un bodrio de proporciones mayores como cualquier comedia de Adam Sandler se estrena al mismo tiempo en las principales metrópolis del mundo y en una ciudad más pequeña como Torreón? ¿Por qué algunos filmes, a pesar de su calidad, pasan muy apenas por la cartelera cinematográfica sin pena ni gloria? La única respuesta —no debida ni al talento ni a las campañas publicitarias ni a las starlets incluidas en el reparto— la da el azar. Aunque, claro, éste puede alterarse con el dinero, con las dádivas, con los regalos y las campañas ésas que comienzan con la frase en inglés: for your consideration. La cinta que reseño a continuación me dejó pensando una vez más en todo esto. Aunque uno sale del cine con cierta insatisfacción, ésta con toda justicia no puede atribuírsele al director ya que él se ve limitado por la realidad del caso puesto en la pantalla. A pesar de conocer muy bien los detalles de la historia —por haber visto hace algunos meses el documental West of Memphis (2012)— reconozco la gran habilidad que tiene Atom Egoyan para contar historias. Ahí están ejemplos como Exótica (1994), Dulce porvenir (1997), Where the Truth Lies (2005) y Chloe (2009). A pesar de esto y de que Devil’s Knot me parece una muy buena cinta, el más reciente crédito del canadiense ha pasado desapercibido tanto en su terruño como en los Estados Unidos (país donde se desarrolla la trama). ¿Por qué? ¿Por qué nadie está yendo al cine a verla? ¿Por qué ningún crítico habla de ella? Tal vez alguna explicación se encuentre en alguna parte. O quizás sólo sea obra del azar. Quién sabe. Va a continuación la reseña:

Hace veinte años tres adolescentes fueron acusados de los brutales asesinatos de tres niños de ocho años en un pueblo de Arkansas. Como es costumbre en los sensacionalistas medios de comunicación estadounidenses se le dio cobertura al caso hablando de chicos white trash, rituales satánicos y música heavy. Sin embargo, un par de cineastas se dieron a la tarea de realizar un documental sobre el caso. Después sería transmitido por la cadena de televisión HBO. Paradise Lost (1996) se llamaba, tomando el título del poema épico de Milton. Para muchas de las personas que vieron el documental quedaba claro que los adolescentes no eran culpables y que la policía del pueblo los había utilizado como chivos expiatorios. Dos secuelas del citado documental y otro más titulado West of Memphis engrosaron las filas de quienes apoyaban a estos hombres que, con el paso de los años, crecieron en la cárcel. Los grupos para lograr la libertad de los condenados contaron incluso con personalidades como el actor Johnny Depp y los músicos Eddie Vedder y Henry Rollins. Al final con una estrategia legaloide a través de la cual se vieron obligados a declararse culpables contra su voluntad luego de años de sostener su inocencia, los tres presos fueron liberados. Ahora el realizador canadiense de origen armenio Atom Egoyan se ocupa de ficcionalizar en la pantalla grande este caso de tan desproporcionada notoriedad.
La trama de Devil’s Knot (2013) comienza sin rodeos. Un día de 1993 en un pueblo de Arkansas Stevie Branch (Jet Jurgensmeyer) regresa de la escuela de la mano de su madre, Pam (Reese Witherspoon). Luego de hacer su tarea otro niño viene a buscarlo para salir a jugar. A ellos se les unirá otro más. Para la hora en que Pam tiene que irse a trabajar a un restaurante el niño no ha regresado. Su padrastro, Terry (Alessandro Nivola) lleva a la mujer al restaurante y se compromete a ir a buscarlo. Tras algunas horas los tres niños siguen desaparecidos. Se lanza una búsqueda comunitaria. Al final, la policía encuentra sus cadáveres desnudos, atados y mutilados en el fondo de un riachuelo. Ante la presión de la gente del pueblo la policía está obligada a actuar con rapidez. Se habla de rituales satánicos. Pronto, luego de la confesión forzada de uno de ellos, el inspector Gary Gitchell (Rex Linn) arresta a tres adolescentes que encajan en el estereotipo del “satánico”: escuchan música heavy, se visten siempre de negro, dibujan calaveras y son muy solitarios. Ellos se llaman Damien Echols (James Hamrick), Jason Baldwin (Seth Meriwether) y Jessie Misskelley (Kristopher Higgins). Poco importa que la confesión de Jessie esté repleta de contradicciones o que su coeficiente intelectual sea el de un niño de seis años. El trío termina acusado de los crímenes. Entre el equipo conformado por los abogados de la defensa se encuentra el investigador privado Ron Lax (Colin Firth), decidido a descubrir la verdad sobre los asesinatos. Esta misión resultará en suma difícil ante una comunidad histérica, religiosa, ignorante y sedienta de justicia lo más rápido posible.
Entre la crítica y el público Devil’s Knot (susceptible a traducirse como El nudo del diablo) ha pasado sin pena ni gloria. Incluso en Canadá, país del cineasta. Tal vez la falta de recepción del largometraje se deba a lo difundido del caso y a la profunda huella que en los Estados Unidos han dejado los cuatro documentales antes mencionados. Huella también profunda debido al apoyo brindado por músicos y actores. Además Egoyan peca un poco de ambición. Imposible resumir en dos horas la sinuosidad del caso: las declaraciones contradictorias, los testigos que a lo largo de los años se han retractado, las pruebas plantadas por el fiscal de distrito, el pésimo trabajo forense y, sobre todo, las sospechas puestas en los padrastros de dos de los niños muertos. Egoyan entonces se ciñe a lo ocurrido a mediados de los años noventa y desecha todo lo acontecido después. La síntesis no es mala en lo absoluto; pero el final deja al espectador con un sentimiento de insatisfacción ante un epílogo repleto de anuncios que intentan resumir esas dos décadas de descubrimientos en menos de un minuto. Aunque sí, no hay duda. Mucho de lo visto en los tres documentales de Paradise Lost y más recientemente en el de West of Memphis encuentra su reflejo en la cinta de Egoyan: la extraña entrevista a Pam Hobbs, las declaraciones en el juicio y las inconsistencias de la confesión inicial de Jessie. Por otro lado, Devil’s Knot sigue en la línea temática de su filmografía. La pérdida de la inocencia vista en Dulce porvenir —cinta por la cual ganara en Cannes el premio del jurado— se concentra no solamente en los homicidios de los tres niños sino también en la cacería de brujas y en los arrestos de los jóvenes sospechosos. Igual se halla presente la búsqueda de la verdad también tratada en Where the Truth Lies. Pero a diferencia de aquella historia donde la ficción conducía hasta un desenlace donde los cabos se ataban, Egoyan no puede mentir basándose en un caso real donde hasta la fecha no hay resolución alguna, donde no se sabe con certeza quién asesinó a los tres niños de Arkansas. De esta forma, un espectador que busca un final cerrado y sin cabos sueltos quedará descontento. Sin embargo, así es la realidad: muchos de estos casos permanecen sin resolución y sin certeza alguna. La verdad mostrada por Egoyan a través de la ficción se despliega fragmentada e inasible. Queda claro que no hay justicia en el mundo, que incluso a finales del siglo XX resulta muy fácil condenar a la hoguera a tres muchachos marginados sólo por su forma de vestir o por la música que escuchan. Algo que se demuestra además con Devil’s Knot —a pesar de su decepcionante recepción— es que Egoyan sigue siendo un maestro para contar historias le llegue o no el reconocimiento, se tomen en cuenta o no sus cintas para premiaciones en festivales europeos o en circos mediáticos hollywoodenses. Por supuesto, a causa de todo lo anterior, la cinta todavía no tiene ni título en español ni fecha para su estreno en México.

Devil’s Knot (2013). Dirigida por Atom Egoyan. Producida por Paul Harris Boardman et al. Protagonizada por Reese Witherspoon, Colin Firth y Alessandro Nivola.

El avance de Devil’s Knot: http://www.youtube.com/watch?v=OJFFcIQgPfI

Avances de dos de los documentales: